Hastiado de estar tan quieto

atado de pies y manos,

cazado

en esta cárcel que siento

torna enfermos a los sanos,

frustrado.


Por fin dejé atrás el tedio

rompiendo esa vil cadena,

sin duda

dentro de mí está el remedio

para cambiar esa escena,

muy cruda.


Sin terreno en mi trayecto

prefiero volar sin alas,

y es justo

así como desconecto

llegando a tierras lejanas,

¡qué gusto!


A un sitio me trae mi mente

extraño y desconocido,

quién sabe

si es un futuro decente

sin odios, mentira y ruido:

mi enclave.